Juntos subiendo a la cima, nos sentimos más cerca
del cielo. Somos dos ángeles que se juntaron para volar en la misma dirección y
nunca se separaran. Tocamos las nubes con la yema de los dedos. Y sentimos el
placer de estar juntos, el placer cuando nuestros corazones laten al mismo
ritmo, como dos enamorados de la vida, dos enamorados de nuestra vida, de
nuestro mundo.
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